LOS LIBROS, UN TESORO

Normalmente no echo cuenta en la celebración de días especiales más allá de las onomásticas, cumpleaños, y fiestas de guardar.

El calendario, dicho sea de paso, tiene algo que celebrar todos los días. 365 días al año, y cada uno de ellos dedicado a alguna causa o conmemoración.

Pero hoy sí quiero pararme en esta fecha, 23 de Abril. Un día reservado al libro, a la lectura.

Siempre me gustó leer. Recuerdo que de niña tenía en casa una versión infantil del Quijote y me lo leí infinidad de veces. Luego, llegó la adolescencia y en el instituto mi profesor de ética nos mandó como trabajo leernos el libro "El guardián entre el centeno". Me gustó mucho desde la ingenuidad de la edad y mi inmadurez lectora. Más tarde supe que este libro ha sido muy controvertido en EEUU (un país refugiado en la doble moral) y también relacionado con asesinos en serie.

Al poco tiempo empecé a pedir libros prestados e iba leyendo novelas de cierto renombre como "El nombre de la rosa" y libros de Stephen King, como "la Milla verde" o "La niebla".

Llegada la mayoría de edad y la etapa universitaria aparqué la lectura de ficción por los apuntes y fotocopias.

Pero mi gran acierto fue apuntarme al círculo de lectores. Una de las mejores decisiones de mi vida. Empecé a leer de nuevo con ganas, con inquietud. Cada libro que me llegaba a casa era como una caja llena de sorpresas. Algunos me gustaban mucho, otros no tantos. Pero de todos ellos aprendía.

Desde entonces, he tenido la constancia de la lectura formando parte de mi rutina.

La lectura me permite sumergirme en un mundo distinto al mío, en una historia ajena pero que con cada palabra que mis ojos transcriben se va convirtiendo en algo que forma parte de mí, en la que me hago protagonista. Puedo ser heroína o villana, amar o ser odiada, sufrir o ser feliz. Y sólo con dedicar un ratito de mi poco tiempo a algo tan simple como la lectura.

Pocas cosas me llenan más que el acto de leer. Es mi refugio, mi cueva cuando necesito evadirme.

Si la historia me cautiva, hasta cocino con el libro en la mano.

Mi Kindle es mi amigo inseparable, allá donde estoy está conmigo porque puede que en algún momento inesperado del día pueda refugiarme en silencio en otra historia que haré mía durante un tiempo.



2 comentarios:

joseAntonio Bejarano dijo...

Excelente y conmovedora reflexión sobre todo lo que para ti representa la lectura.
A mi me ocurrió algo parecido salvando las distancias en el espacio y en el tiempo. A mi me enseñaron a leer, y a escribir, a bien temprana edad,y mis primeras lecturas, aparte los consabidos Roberto Alcázar y Pedrín, El Capitán Trueno, etc. fueron Juelio Verne,y puedo asegurarte que con él viajé al centro de la tierra, fui de la tierra a la luna y me convertí en un capitán de quince años. Luego descubrí en casa la prensa diaria (con un día de retraso) y descubrí libros prohibidos (una de no sé dónde en mi casa) guia de vida sexual sana (que escondía bajo mi cama).
Y así, hasta llegar al Kindle, en parte gracias a tu sugerencia.
Leer es vivir.

gloria dijo...

Gracias, Jose A.

Ya sabes que soy una humilde lectora...con mucho pendiente que leer. :)

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